Para crear este juego, se imaginó una representación del mundo en la que existen varios Aleph verdaderos según lo narrado en el cuento de Borges y hay varias facciones rivales que intentan alcanzar el control y la posesión de éstos para beneficio propio.
También se planteó una diferenciación entre los Aleph verdaderos y los falsos. En este juego, el objetivo es controlar los verdaderos, mientras que los falsos (en el juego llamados "Focos") se limitan a dar uno u otro beneficio.
En tercer lugar, se agregó un concepto no mencionado en el cuento de Borges, que es el Antialeph: el único punto que no es incluido por el Aleph. Por esto, desde el Antialeph, en el juego, es posible realizar ciertas acciones especiales, como si se estuviera en un agujero, un escondite para el resto del mundo. La idea del Antialeph surgió de imaginar el punto opuesto al Aleph. En la representación del mundo, se puede entender como las antípodas. A su vez, para imaginar el opuesto de un punto representado por la primera letra de un alfabeto, se pensó en la última letra: la Tav.
La forma de conectar a estos Aleph, Focos y Antialeph es una compleja red de caminos unidos por una relación matemática sólida, tridimensionalmente uniforme. Digo "tridimensionalmente" porque este tablero es la proyección al plano de la superficie de un tetraedro.
Todos los Aleph están a igual distancia (entiéndase "cantidad de casilleros") de todos los demás, así como los Antialeph están a igual distancia entre sí. Los Focos son los puntos donde se cruzan los caminos que unen a dos Aleph y los que unen a dos Antialeph, y son el punto medio de ambos. Los seis caminos más cortos posibles desde un Aleph a su correspondiente Antialeph tienen un casillero por cada letra sagrada del alfabeto hebreo, y se usa la primera para representar al Aleph y la última (Tav, la vigésimosegunda) para representar al Antialeph.
martes, 4 de agosto de 2009
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